Las terrazas pueden volver todo el año en Nueva York
Nueva York podría volver a hacer algo que ya se siente bastante neoyorquino: comer en la calle durante todo el año.
Desde esta semana, el Concejo Municipal de la ciudad reactivó el debate para permitir el regreso permanente de las terrazas, una política que transformó aceras y calles en los últimos años.
La iniciativa cuenta con el respaldo de la presidenta del Concejo, Julie Menin, quien incluyó el tema dentro de las prioridades institucionales expuestas recientemente en un evento oficial del organismo.
Aunque las terrazas surgieron como respuesta a una emergencia, con el tiempo pasaron a formar parte del paisaje urbano. Ahora, el Concejo busca algo distinto: reglas claras y permanentes, sin soluciones temporales ni cierres forzados cada invierno.
“Los pequeños negocios necesitan previsibilidad”, expresó Menin en declaraciones oficiales, dejando claro que la discusión no apunta a improvisar, sino a ordenar lo que ya existe.
El mensaje desde el Concejo es directo. La ciudad quiere terrazas todo el año, pero con normas que funcionen para todos. Eso incluye peatones, residentes, comercios y tránsito.
Según lo planteado, el nuevo impulso busca equilibrar el uso del espacio público sin repetir errores del pasado. Menin resumió el enfoque al señalar que las políticas urbanas deben beneficiar a la economía local sin generar conflictos innecesarios en los barrios.
Aunque todavía no hay una votación definitiva, el debate contempla:
Además, se analiza cómo evitar cierres automáticos durante el invierno, un punto sensible para restaurantes y bares.
Por ahora, el respaldo de Julie Menin no significa un regreso inmediato de las terrazas permanentes. Sin embargo, sí marca una posición clara del liderazgo del Concejo en 2026.
“Este es el momento de ajustar lo que no funcionó y conservar lo que sí”, afirmó Menin, mezclando balance y proyección futura sin rodeos.
Las próximas semanas serán clave para saber cómo y cuándo podría avanzar la iniciativa. Mientras tanto, el mensaje es claro: las terrazas no están fuera del juego y el debate vuelve oficialmente al centro de la agenda municipal.